Federación de Agricultura Familiar Valle del Aconcagua

Cereceros de Tralcao enviarán 40 mil kilos de fruta a China

La cosecha empezó el fin de semana y los frutos deberían llegar antes del Año Nuevo de ese país, cuyas celebraciones comienzan la primera semana de febrero.-

El 5 de febrero los chinos celebrarán su Año Nuevo. Y aunque se encuentran a casi 20 mil kilómetros de distancia, los productores de cerezas de Tralcao están pendientes de la fecha. Gran parte de la cosecha de los agricultores de esta localidad rural de la comuna de Mariquina será exportada hasta ese país.

En China valoran mucho las cerezas, ya que aseguran que es un fruto que trae suerte. En Asia, el color rojo es símbolo de prosperidad y fortuna; mientras que la redondez, de perfección y eternidad. Por esto, las compran para acompañar las cenas familiares o para regalarlas a sus seres queridos.

El problema es que en China no se producen cerezas en esta época del año, por lo que su población -si desea contar con el fruto fresco- debe recurrir a la que proviene del hemisferio sur, un poco más ácida que la del norte, pero rica en antioxidantes. Y Chile es uno de sus principales proveedores. El kilo de cereza, en China, puede llegar a costar 60 mil pesos.

En noviembre de 2018 el ministro de Agricultura Antonio Walker indicó que en esta temporada se espera exportar mil millones de dólares en cerezas, y el 90 por ciento de ellas están destinadas a China. Tralcao espera aportar, durante esta temporada, con unos 40 mil kilos.

Los agricultores locales comenzaron a apostar por este fruto a principios de 2000. Sin embargo, la llegada de la cereza a la zona tiene una tradición de varios siglos, aunque las variedades eran diferentes a las actuales.

Tradición

Pedro Guerra es el presidente de la comunidad Tralcao Mapu, además de presidente de los productores de cereza de la región y de Agrícola Trahuilco. Hace casi 20 años se propuso rescatar la tradición cerecera de Los Ríos. «Cuando existía el Camino Real, los españoles intercambiaban plantas con los mapuches. Entre ellas había manzanas y cerezas», relató.

Con el pasar de los años los árboles fueron mantenidos, aunque la producción de manzanas era más popular. En las quintas, entre varios manzanos, se podía ver uno que otro cerezo florecer en primavera y entregar un fruto pequeño durante las primeras semanas del verano. Le decían «la cereza conservera».

Cuando Guerra era adolescente -a fines de la década de los 60- llevaba las manzanas y las cerezas en bote a través del río para venderlas en la Feria Fluvial de Valdivia. En ese momento, la venta de un kilo de cerezas equivalía al precio de un kilo de azúcar. En cambio, para comprar el mismo kilo de azúcar, debía vender cinco kilos de manzana. «Desde joven noté que la cereza era más rentable, pero había que mejorar la producción», destacó.

Fue lechero y triguero, pero durante 2002 decidió dedicarse a la plantación de cerezas de una manera más profesional. «Si queríamos llegar al mundo, con la cereza que teníamos no lo íbamos a hacer», se planteó. Así que se dirigió a Curicó para conocer los tipos más codiciados. Optó por las variedades lapins, redonda y oscura; regina, redonda y granate y kordia, con forma de corazón y color rojo brillante.

En 2004 diferentes productores se agruparon y comenzaron a plantar. Empezaron con 11 hectáreas, con 670 árboles en cada una. Demoraron casi siete años en obtener su primera producción, con 300 kilos. Hace dos años y través de ProChile, un grupo de cereceros de Los Ríos pudo viajar a China entre enero y febrero, para ver cómo llegaba la fruta a ese país. Dos productores visitaron Shanghai y otros dos Hong Kong. «Estuvimos con empresarios, quienes manejan muy bien el tema económico», destacó. También han sido apoyados por Indap, Corfo, el Gobierno Regional y Sercotec.

Hoy existen alrededor de 26 hectáreas, con entre mil y mil 200 plantas . Pedro Guerra ya tiene 3 hectáreas con árboles que miden 2 metros y 80 centímetros. Además, actualmente hay 12 productores de cerezas en Tralcao, en Mariquina hay seis y también hay algunos en Lanco.

Temporada actual

Este año la cosecha comenzó el 5 de enero, un poco más tarde de lo habitual porque el invierno fue malo para las cerezas. Hubo mucho frío y mucha lluvia en septiembre y octubre, en pleno período de floración. «Este año, además, ocurrió algo que nunca habíamos visto. En el mismo árbol tenemos cerezas maduras y cerezas verdes, por lo que tendremos que hacer dos cosechas. El problema no es de la fruta, es del ambiente», dijo Guerra.

Durante el año, dos o tres personas se preocupan de cada campo, y en la época de cosecha, unas 30. El productor estima que este año en Tralcao se producirá entre 30 y 40 mil kilos de cereza. El año pasado lograron cosechar 60 mil. Pero el mejor año, hasta le fecha, ha sido 2012. «Fue excepcional, ya que logramos sacar unas 80 toneladas. Había mucha fruta y la temperatura fue la adecuada para la producción», explicó.

Exportación

Para exportar, siete productores llevan sus frutos al centro de acopio de la empresa Trahuilco, donde cuentan con cámaras de frío para unas 40 toneladas, en total. Luego, la fruta es llevada hasta Requinoa, región de O’Higgins, donde es enviada al extranjero por la empresa Prize, la cuarta exportada chilena de cerezas.

Es la tercera empresa con la que trabajan, ya que antes, en 2011, se habían asociado con Valle del Maipo y luego con Esmeralda. «Como no exportamos en forma directa, lamentablemente los productores de cerezas de Los Ríos no aparecemos en el ránking. Eso debería cambiar», expresó Guerra.

¿Cuánto cuestan en Asia? «El negocio de los chinos en vender menos de un cuarto de kilo de fruta, los venden como los bombones. A un kilo ellos le sacan alrededor de 60 mil pesos chilenos, nosotros lo vendemos a 2 mil 300 pesos. Tenemos una distorsión de precios bastante grande», explicó.

Ante estos precios, Guerra confía en el futuro del negocio. «La producción de cerezas podría cambiar por completo el desarrollo económico de los pequeños agricultores mapuches del sur de Chile, pero se debe invertir. China es un mercado muy grande y para nosotros este es un negocio muy agradable. Antes, me dedicaba a la lechería. No se puede comparar. Esta es una fruta que es hermosa y aromática, que crece en un árbol que nos da sombra», dijo.

(Nota: Claudia Muñoz David/El Austral, Valdivia)